jueves, 21 de febrero de 2013

El círculo de Tem Pylos. Parte I de VII, el Orígen.




Dedicado a cualquiera que crea en este tipo de historias,
dedicado también a todos los elementos grandiosos que nos dejan los escritores,
dedicado también a vos, si es que como a mí, te gusta leer y escribir.


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Parte I / VII, El origen.

Capítulo 1.

1. Cuentan las fantasías, las viejas lenguas y las antiguas escrituras que en las mismas fauces de las primeras civilizaciones humanas se encontraba un grandioso pero peligroso "poder", ubicado en un punto exacto, cuando la tierra estaba unida y no existían las fronteras ni las diferencias. Los hombres y mujeres de la época vivían en paz y adoraban el poder sin darse cuenta, porque gracias a él recibían todo lo que necesitaban para poder vivir y sentirse completos de cuerpo y alma.

Pasaron los años y la humanidad vivía satisfecha sin problemas que atormenten su existencia ni la de la naturaleza que, intacta, mantenía siendo pura.
La tierra crecía intacta y fértil creando flores y árboles que daban color y sabor a la llanura, también volcanes y montañas que a lo largo del paisaje se elevaban majestuosas ante todo, los azules océanos colmaban las costas de la tierra, y con sus olas golpeaban la superficie de la tierra creando más vida. También los hombres contaban con el increíble sol que daba vida con su eterno calor y con la luna que tenía la misión de cuidar toda la creación. El equilibrio que daba el "poder" a todo esto, era sublime y sin error alguno.

Todo marchaba con precisión y sin percances, hasta que una noche algo golpeó la tierra, el nacimiento de un niño.

Capítulo 2.
2. El día era lluvioso y tormentoso, la lluvia azotaba la tierra con gran fiereza y los relámpagos consumían el cielo alumbrando de forma terrorífica, una mujer gritaba de dolor al tiempo que los truenos cubrían la atmósfera con su ruido. Su esposo se le acercó corriendo al verla tirada en el piso en medio del barro, ella estaba mojada, sucia y con una gran cara de dolor, él sabía bien que significaba eso: parto.
Meses atrás, el hombre nunca se hubiera imaginado estar en una situación así: en el peor de los momentos climáticos, cansado por trabajar la tierra y encima tener que ayudar a su mujer a dar a luz a su primogénito.
Pareciera que la suerte no estuviera de su lado.

La mujer empezó a tener contracciones y como pudo le indicó al marido que el bebé estaba en camino a pesar del ruido que inundaba el lugar. El hombre que era grande y con músculos trabajados por toda una vida trabajando en la tierra, agarró sin problemas a la mujer y con grandes zancadas la llevó lo más rápido que pudo abajo de un árbol de por lo menos 5 metros de alto. Lo ideal no era estar allí, pero con la inminente tormenta y sin gente en los alrededores el hombre no tuvo más remedio que tomar esa medida para poder poner lo más cómoda posible a su mujer.
La copa del árbol asistía al hombre en protegerlos un poco del agua que caía del espantoso cielo, pero por otra parte el viento azotaba al árbol y este era maltratado tirando hojas y ramas en la zona donde yacía la mujer. Ella estaba acostada con las piernas abiertas, gritando al cielo de dolor y con los ojos enrojecidos por el esfuerzo, él estaba en frente a sus piernas tratando de darle ánimo y agarrándole la mano derecha con la suya, para que ella no se sintiera sola mientras de forma espantosa pero milagrosa veía como el producto del amor trataba de salir de su amada. Conmovido, pero no lento, divisó unas hojas largas de un arbusto cercano y soltando a su mujer fue y las agarró para poner ahí al bebé cuando saliera.

Pero apenas se paró a buscar las hojas, la mujer aulló de dolor, el hombre atinó a darse vuelta justo para ver como las piernas de su esposa caían al blando pasto mientras la mujer ladeaba la cabeza para poder verlo a él. Con el corazón latiéndole como un tren a toda máquina y con la angustia en el medio de la boca, el hombre se agachó rápidamente para ver el estado de su vida: a su amor. Vio que todavía respiraba pero que cada segundo que pasaba disminuía el movimiento en su pecho, por lo tanto agarró la roca afilada del pantalón que usaba para cortar las malezas que crecían en los cultivos y con ella cortó el cordón umbilical que unía a las dos personas más importantes en su vida. Luego de cortarlo y ver como su esposa se desangró al darlo a luz, sintió miedo y violencia pero al ver como su hijo, empapado en fluidos, lloraba al llegar a la vida, su corazón se ablandó y se puso a llorar con él mientras lo ponía en el pecho de su mujer para que ella lo pudiera contemplar.

La mujer, mojada, transpirada, dolida, agonizaba felizmente mientras lloraba por tener a su único hijo y todo lo que se iba a perder de verlo hacer y vivir porque ella lo sabía: estaba por morir. Dar a luz a un hijo es la labor más difícil y dolorosa de todo el universo, ella no se quería dejar vencer por esa verdad pero su cuerpo estaba fallando y el proceso era irreversible.
Agarró la mano de su esposo fuertemente, y con su otro brazo abrazó a su hijo al compás que todos lloraban, mientras la lluvia caía sobre la tierra que la vio crecer y convertirse en mujer.
Con las últimas fuerzas que tuvo, se sentó como pudo y sosteniendo al bebé con ambos brazos, le dijo a su esposo:
- Te amo Dinh, siempre lo he hecho, y aunque me vaya de aquí... tú y él seguirán siendo lo mejor de la tierra para mí - su rostro fue de dolor, pero en un momento su cara se transformó como si estuviera teniendo una visión.
Sorprendido, el esposo se preocupó y casi gritando profirió:
- Sum, ¿qué te sucede?
Sum no respondía.
- ¡SUM POR FAVOR, NO TE VAYAS AHORA!
Sum salió de su ensimismamiento y miró con preocupación a Dinh

- Ponle Tem Pylos a nuestro hijo, aunque no concuerde con nuestras tradiciones ni apellidos ni nombres, hazlo... por mi. Y por favor, Dinh... cuídate - le dijo mirándolo a los ojos mientras agarraba su mano- en especial de él.
Dinh no podía creer lo que estaba escuchando, sentía que un remolino se agitaba ferozmente en su cabeza pero tenía miedo, el amor de su vida lo estaba dejando en esa horrible situación y el dolor hizo desplomar su cuerpo mientras vio como su mujer tosía sangre. La angustia llegó al punto de hacer sentir un martilleo en su pecho, con sus manos limpió la mano de su mujer mientras le decía:
- Por favor... no...
La sangre empezaba a salir de forma más espesa.
- ¡NO, NO, ESTO ES UN MALDITO SUEÑO!
Agitado y alocado, empezó a limpiar la sangre de Sum mientras ella tosía y con lo último de su voz dijo:
- En serio, Dinh, cuídate. Nuestro hijo será el que...
Un rayo enmudeció todo, Dinh no llegó a escuchar lo que Sum había dicho antes de morir, su esposa yacía con el cuerpo sucio en el verde pasto que tenía en sus pies. Ella había cerrado los ojos antes de morir y había dejado de apretar la mano de su esposo, pero aún así no había soltado al bebé que seguía llorando. El hombre, largó a llorar como si no hubiera mañana, mientras le daba un beso en los labios a su esposa.
Sostuvo al bebé con una mano y lo puso en otras hojas que estaban menos secas y que se hallaban a su lado aun con el dolor que tenía en su ser, su mente se preguntaba una y otra vez que pasó en ese instante final, y porque la vida había sido tan injusta con el de quitarle a Sum.
Dinh se paró y arrastró el cuerpo de Sum delicadamente hacia el árbol, puso su espalda apoyada al tronco y dejó descansando por siempre su cuerpo ahí.

Tem empezó a llorar con más fuerza y Dinh reaccionó tirándose de rodillas al césped, cansado de todo eso que acababa de vivir, se sentía acabado por fuera pero en especial sentía que su alma estaba acabada.
Su hijo lloró de forma alarmante así que él se acercó arrastrándose, y cuando llegó, confuso por sus sentimientos le gritó al recién nacido bebé:
- ¡Es todo por tu culpa, ella se fue por tu culpa... ojala nunca hubieras nacido! - pronunció con voz grave - ¡ERES UN ERROR!
Al instante de decir eso, la lluvia se lanzó con furia y a grandes cantidades sobre la tierra, un volcán hizo erupción a lo lejos, el viento corrió de forma casi cortante sobre ellos y la tierra empezó a temblar abajo de ellos y al mismo tiempo Tem lloraba de forma demencial.
Dinh se asustó, recordando lo que le había dicho Sum antes de morir, pero sentía que era todo una locura y que no tenía sentido. A pesar de todo, su seguridad y la de su recién nacido hijo le preocuparon más que una cosa que no comprendía así que tomó a Tem en sus brazos y acurrucándolo a su pecho le dijo:
- Perdóname, todo va a estar bien - mientras las lágrimas caían de su rostro, le dio un beso a su hijo.

De repente todo cesó, hasta el llanto de Tem, la noche quedó en silencio y calmada, las nubes habían desaparecido y la luna arremetió a iluminar todo el vasto campo mientras un suave viento recorría el lugar y hacia que la copa del árbol se mueva como una caricia.
El reciente cambio shockeó a Dinh que asombrado miraba a Tem como si hubiera sido todo obra de él, y lo único que atinó a decir mientras su cabeza ardía de dolor fue:
- Parece que viniste para transformar todo, hijo...
El bebé se había dormido mientras su padre lo observaba tan alarmado: ¿cómo era posible que un ser tan inocente fuera capaz de algo tan atroz como dejar sin vida a su madre y de hacer cosas sobrenaturales?
Aunque Dinh se hundía en sus preguntas, una idea surgió en su mente: Tem Pylos, el niño que va a cambiar la historia.
Y misteriosamente, Dinh, no se equivocaba.

Capítulo 3.

18 años. Dieciocho años pasaron desde el nacimiento de Tem. En el mundo habían ocurrido fenómenos de todos los tipos, pero para Dinh eso no importaba, el se encontraba hundido en el pozo de tristeza que fue la muerte de su mujer.
La locura, la ira y las maquinaciones habían pasado a formar el motivo por el que Dinh seguía en pie, el hombre bueno y trabajador que amaba y cuidaba a su mujer se había ido junto a ella, y en cambio el monstruo lleno de dolor que surge en el fue creado el mismo día en el que su hijo, su propia sangre, nació.
Para este pobre hombre, su hijo había pasado a ser un demonio, un ser que estaba conectado con cosas naturales como eran los elementos, y eso era inaceptable y al mismo tiempo terrorífico. ¿En qué momento se estaba gestando este cambio en el niño? Esa era una respuesta que ni él ni nadie iban a comprender nunca.
Pero a pesar de que se gastara toda su vida pensando, lo que Dinh sabía es lo que tenía que hacer... en realidad el sabía lo que quería hacer: matar a su hijo.

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El reflejo del agua mostraba a un muchacho alto, de pelo negro como el carbón y ojos color miel que miraban de forma profunda el lago. Cuando él tocó el agua esta hizo un remolino en sus manos, como si su piel y el agua fueran una misma, luego el remolino de agua subió hasta su hombro y en él se evaporó como si una gran masa de calor la hubiera golpeado. Tem ya no se sorprendía de estas cosas, él sabía desde el día que nació que estaba conectado a un poder increíble, pero todavía no podía controlarlo bien y mucho menos saber el porqué lo poseía. Se sentó a la orilla del lago y seleccionó unas cuantas rocas para tirar en el lago y que reboten en el agua repetidas veces (ya que era su deporte favorito) agarró una y la tiró en la cristalina agua, la vio chocar unas 7 veces y perderse en la profundidad del lago. Esbozó una sonrisa por el éxito que había conseguido con la piedra, pero al instante un grito que percibió a lo lejos lo hizo borrar la sonrisa y ponerse de pie de golpe
El grito venía en dirección oeste a donde estaba el, y se extendía con más claridad a medida que pasaban los segundos como si la persona que estaba gritando estuviera corriendo hacia Tem. De repente, por los frondosos árboles donde se expandía el sonoro grito, salió un muchacho más joven que Tem, de aproximadamente unos 12 años, con mucho miedo y preocupación en el rostro pero tan ágil como una gacela escapando de su depredador. La mirada del niño estaba sumergida en un pánico absoluto.

- ¿Qué ha pasado? ¿Estas bien? - le preguntó Tem al niño cuando este se acercó, mientras veía sus manos llenas de quemaduras y las uñas llenas de tierra.
- La verdad es que no, ha pasado algo en la aldea...
- ¿Se ha incendiado algo? ¿Hubo un ataque? - inquirió Tem consternado.
- No... es otra cosa más grave, y más para ti - soltó el niño, con los ojos mirando el suelo como escapando de la confesión que le estaba a punto de contar.
- Dime, ¡¿qué es tan grave?!
- Es... tu padre. Se ha puesto como una cabra, y ha empezado a "hacer un agujero" con unas ramas duras del viejo roble.
- Pero, ¿qué tiene eso de grave? Es solo un agu...
- Tem, ha excavado en la fuente. - interrumpió el joven, mirándolo con escándalo en los ojos miel de Tem - necesitamos que lo pares... o todo será destrucción.
Entender que su propio padre intentaba perturbar la fuente hizo que la mente de Tem empezara a automartillarse como si encontrara ese acto totalmente brutal e impensable.
- Gracias por avisarme, iré contigo ahora mismo hasta la fuente, pero cuando lleguemos tienes que irte corriendo y avisar a todos que se alejen lo más rápido que puedan, no sé que pueda llegar a suceder si están cerca...
- Esta bien Tem, haré lo que tu digas. Ahora, sígueme.- dijo el niño y con un suspiro se fue corriendo.
Con la mano derecha cerrada en forma de puño con alguna de las rocas que había usado para jugar en el lago sin soltarlas por si le eran útiles más adelante, y la otra mano abierta, Tem se puso a correr a la par del niño en la dirección en el que había venido unos minutos antes. A medida que iban corriendo por la espesa y verdosa selva, se podía oler en el aire ese inconfundible olor a madera quemada, humo y tierra mojada. La mezcla, que parecía impensada, se hizo clara en la mente de Tem, haciendo que sea el único que entienda el sentido del accionar de su padre: quería perturbar el origen de la fuente y obligar a que su hijo lo enfrentara.

Luego de un rato de una intensa carrera, el niño se paró justo en el límite entre la selva y una extensa llanura de un verde jovial y en el medio de la llanura, a unos 50 metros, se podía observar claramente a un hombre de mediana edad que parecía bailar como en un imparable frenesí de locura mientras a metros suyo se encontraba una cantidad importante de palos de una dura madera, alrededor del hombre había algo extraño como si la tierra estuviera a punto de tragarlo. Todo presagiaba que algo terrible estaba a punto de suceder.
- Debes irte, Nirkel, es el momento.
- Prométeme una cosa, Tem. - dijo el niño con cara entristecida pero soñadora.
- Lo que tú quieras, mientras esté a mi alcance.
- Trata de no morir, por favor, eres alguien especial para nosotros.
- Haré lo posible. Lo prometo de verdad. - exclamó el joven justo cuando vio a Nirkel corriendo de vuelta mientras este lloraba.

Tem avanzó peligrosamente los primeros 20 metros, tratando de descifrar que es lo que estaba pasando por la cabeza de Dinh, su padre. El nunca lo había criado de forma normal, había sido distante por un odio natural que nació el mismo día que Tem, ya que ese día fue cuando la locura empezó a florecer en su mente a causa del dolor. Al acercarse se dio cuenta que su padre había llevado unas cuantas ramas gruesas en forma de palos a la fuente, una de ellas estaba clavada cerca del núcleo de la fuente y aunque a Tem le pareció raro observó que el palo estaba hundido hasta la mitad. Cuando se fue acercando un poco más mientras su padre saltaba de izquierda a derecha del palo colocado, observó que la razón por la que él hacia esto era porque el palo había conseguido hacer una grieta en el suelo. La grieta se extendía por el campo como si marcara una infinita línea llegando a la selva y a los pies de las lejanas montañas que se erguían en el horizonte, excepto en una zona a 10 metros de donde estaba Tem. En ese lugar la tierra estaba incorrupta, un perfecto círculo se dibujaba en el fresco césped, en cambio en el resto de la tierra donde estaba la grieta desde el interior de la tierra brotaba levemente la lava, como si un asqueroso monstruo de fuego escupiera desde el interior del centro de la tierra para escaparse de su prisión de tierra.

Dinh dejó de dar saltos para que la espesa y naranja lava no lo tocara, cuando se dio cuenta que su primogénito había llegado al escenario. Automáticamente dijo:
- Hola hijo, un placer encontrarte aquí - pronunció arrastrando las palabras como se arrastra una serpiente.
- Padre, detente... sé lo que intentas hacer. - entonó Tem con una voz cargada de miedo - por favor.
- Así que ahora lo sabes. Pero, ¿qué es lo que sabes? El saber es una cosa grandiosa hijo mío.
Estas palabras confundieron a Tem, su padre nunca había sido una persona de esas que piensan demasiado las cosas, sino más bien pertenecían al grupo de gente que actúa antes de pensar.
- Sé que intentas destruir la fuente. Y eso, es inconcebible.
Su padre dibujó en su rostro una cara de triunfo pero al mismo tiempo de enfado, como si le hubieran dado un premio después de haber sido abofeteado.
- ¿Destruir la fuente? Puf, te equivocas querido hijo - dijo mientras se agachaba y tomaba 2 palos de madera, uno para cada mano - tú más que nadie sabes que esa cosa es algo totalmente volátil, no la quiero destruir.
Tem confundido no le quedó más remedio que hacer la gran pregunta:
- Entonces, ¿que quieres hacer con nuestra bendita fuente?
- Es muy sencillo y lo diré sin más - exclamó Dinh con su autoritaria voz de padre, mientras avanzaba con pasos lentos pero largos hacia el círculo donde se encontraba Tem - la fuente como tú y yo sabemos es el centro de la vida, de la naturaleza, de todo lo que nos rodea y de las cosas invisibles que no vemos, como son los sentimientos. Todo lo que conocemos pasa por la fuente, ésta nos envía las lluvias para que cultivemos, nos envía el viento para que no tengamos calor y todas las cosas buenas que pasan sobre esta preciada tierra. Pero la fuente dejó de ser perfecta, hubo un día en el que el eterno poder que tenia se vio dividido, pasó a no ser único sino que fue separado de la suprema raíz que emana el sentido de nuestras existencias a algo totalmente frágil.
- ¿Cómo que se dividió? ¿Cómo sabes tú todo esto?
El corazón de Tem empezó a repiquetear exactamente de la misma forma cuando la lluvia golpea a la tierra al caer.
- Hijo, hijo... dije que era muy sencillo. - se detuvo para decirlo - Pero capaz para ti no lo es ya que tú has tenido la dicha de vivirlo desde otro punto de vista, mientras yo estaba del lado de la víctima. Todo esto lo sé porque, la fuente tiene el poder para comunicarse conmigo.
Si se hubiera dibujado un cuadro de la cara de Dinh en ese momento hubiera sido una mezcla entre magnificencia y locura. Tem empezó a sentir como si su sangre estuviera hecha de fuego y al mismo tiempo sentía una sensación totalmente extraña sobre los pies, como un cosquilleo familiar pero lejano, como si la tierra temblara un poco.
- Se comunica conmigo de una forma extraordinaria, cuando empiezo a recordar todo lo que pasó el día de tu asqueroso nacimiento, una voz en mi cabeza me habla y me dice cosas muy interesantes. Ella me contó que estaba segura que la causa de que tu tengas esos poderes era que cuando la sagrada fuente vio como tu madre moría por sacarte con vida de su vientre, se sintió mal por haber dejado a un pobre chiquillo sin su madre. Entonces decidió darte el único regalo que se le ocurrió que te serviría: sus dones naturales.
- Pero, ¿cómo es posible que hable contigo?
- Eso es un misterio que la voz no sabe cómo responder, cuando empiezo a cuestionarme eso, mi cabeza parece a punto de estallar así que dejo de hacerlo. - aclaró mientras con elegancia se posaba enfrente de la estatua que era Tem - tienes los ojos rojos, ¿vas a llorar, hijo?
- Yo solo...
- Tu, nada. - con un ágil movimiento del brazo hundió uno de los palos en el estómago de Tem, mientras el muchacho sin poder prevenir un ataque así, caía arrodillado a la tierra - tu perecerás, hijo. No mereces más vivir, eres solo una desesperada acción de la fuente para que un simple humano mortal no pasara el resto de su vida sufriendo. Pero yo voy a acabar con el sufrimiento que le has dado a la fuente y a mi... acabaré con todo esto, ¡ahora!
Dinh extendió su brazo derecho y usando el palo grueso que tenía como una extensión de su propio brazo, lanzó con un majestuoso movimiento una estocada en donde debería estar la cabeza de su hijo, pero en ese mismo momento Tem, furioso, había agarrado la estocada con su mano izquierda que la tenia libre, y al instante en el que su piel hizo contacto con la madera, esta se quemo dando lugar a un largo palo de cenizas que se desintegró cuando un amenazador viento pasó sobre padre e hijo, en medio de la lucha. El muchacho se paró dando un salto, mientras con la mano derecha arremetió de un certero puñetazo en la mandíbula de su padre. Al hacer esto, el cuerpo de su padre cayó de espalda dando una exhalación por la enorme fuerza del golpe recibido, mientras Tem se daba vuelta al escuchar una ráfaga de lava que salía despedida de la grieta a unos cuantos metros de el, entonces un agudo dolor le llegó del interior del puño. Se lo vio y se dio cuenta que la sangre salía a raudales, y cuando lo abrió había entendido el porqué: todavía no había soltado las piedras que tenía en la mano. Cuando liberó la mano de las piedras vio como unas 4 piedras pequeñas y ensangrentadas caían en el círculo que era el suelo, golpeando sin sonido el césped.
En el momento en el que Tem quiso darse vuelta para ver donde estaba su padre, se dio cuenta que él ya estaba de pie y con el otro palo agarrado por ambas manos, mientras una enorme mancha negra yacía sobre su mentón. Quiso hacer algo, pero la sorpresa lo agarró desprovisto de espontaneidad y lo único que logró es ser golpeado por la rama en las piernas haciendo que se cayera de boca al piso, sin poder detenerlo.
El sonido del golpe seco de su hijo fue motivo de risa para Dinh, que de forma inalterada escupía sangre de la boca.

- Que lástima Tem, si no hubieras sido la causa de que Sum, mi querida Sum, muriera… nada de esto estaría pasando.
Lo dijo con un tono glacial, como el viento del invierno cuando toca la piel.
Tem estaba tirado boca abajo, con la boca en el pasto, podía sentir el olor de tierra mojada mezclada con el olor a quemado y a humedad que agobiaban el ambiente. El umbral de dolor que le causó el golpe que le dio su padre era muy grande, tanto que sentía como si algún hueso de sus piernas se hubiera roto, no sabía si esto fue por la fuerza que tenía su padre o por la furia que tenía acumulada. En todo caso no le importó, necesitaba parar a su padre.
Levantó el cuello y vio a su padre con el palo de madera, cavando en la tierra con fuerzas, tratando de remover todo como si buscara un tesoro. Dinh maldecía al viento como si alguien tuviera la culpa de que el no pudiera encontrar lo que buscaba mientras se limpiaba con la mano la sangre que caía lentamente de sus labios.
Tem sabía que tenía que hacer algo, tenía que levantarse y pelear, impedir que todo el balance sea desequilibrado por alguien que simplemente no sentía amor, Tem sabía que cuando una persona no siente amor, destruye. Trató de arrodillarse haciendo caso omiso del agudo dolor que vibraba de sus piernas, empezó a moverse en silencio, mientras las lágrimas le caían por los ojos, y por suerte su padre no lo escuchaba ya que estaba en trance con la excavación, moviendo tierra de acá para allá. Apoyó las manos contra la picada hierba que le dejaba pequeñas marcas en las manos como tatuajes invisibles en la blanca piel, sentía que no lo iba a lograr, que lo mejor era rendirse ante la locura de Dinh, que ya nada tenía sentido… y una lágrima cayó sobre su mano derecha, que estaba ensangrentada como muestra del dolor que le causó su padre cuando lo golpeó. Una explosión se originó en la cabeza de Tem mientras sentía como si el corazón quisiera salírsele del pecho, esa combinación más el sentir como los 4 elementos se movían a su alrededor le dio al muchacho una nueva fuerza en todo su cuerpo, como si nunca se hubiera sentido sano nunca en su vida, una luz dorada emergió del cuerpo como si Tem fuera un sol radiante lleno a punto de estallar de vitalidad.
Se alzó brillante de pie, como se alza una estrella fugaz en el oscuro cielo.

- Padre, creo que te equivocaste si me diste por muerto. Estoy más vivo que nunca… gracias a la fuente. – pronunció con voz potente, como si fuera un rey.

Su papá se dio vuelta lentamente, mientras una luz, que Tem no había notado, se emergía blanca como la nieve desde el piso. La luz era de un tono claro como si fuera lo más puro que existiera en todo la creación. Era imposible no dejar de mirar los haces de luz que bailaban desde la desnuda tierra, ya que Tem pudo divisar a los costados de la luminosidad una cantidad aterradora de tierra que había sido arrancada del suelo dejando paso a poder ver la fuente. Después de ver lo que había hecho su padre, el muchacho miró con tristeza a su padre y cuando sus miradas se cruzaron, Tem vio tan claramente como a través de cristal los ojos de su padre: parecían apagados y estaban sumergidos en la oscuridad. Solo una cosa podía significar eso, y era que Tem no saldría bien de ello.

- ASI QUE CREES QUE HA SALIDO TODO BIEN PARA TI, NIÑO. TE EQUIVOCAS.
Esa no era la voz de Dinh, era alguien que se estaba comunicando a través de él. Alguien demencial.
- Tú no eres mi padre, y por lo que veo la “voz” que había estado escuchando de la fuente no era más que otra cosa. ¿Qué eres?
Tem trató de sonar sin miedo, pero en realidad el no sentía miedo, y él en el fondo sabia que la luz que salía de él tenía algo que ver.
- ERES MUY PERSPICAZ, ASQUEROSO HUMANO. TU NO ERES MÁS QUE ESTORBO EN ESTE MUNDO. NO ERES MÁS QUE UNA PEQUEÑA GOTA EN EL ETERNO OCEÁNO QUE ES LA LUCHA ENTRE EL BIEN Y EL MAL.
La voz no sonaba enojada, ni gritaba, ni tampoco parecía irritada… parecía no tener emociones.
-  ME HAS PREGUNTADO QUIEN SOY, PERO ESO ES DEMASIADO COMPLICADO PARA TI, SOLO TE DIRÉ QUE SOY LO CONTRARIO A LA ABOMINACIÓN QUE EMANA DE TU CUERPO.
El muchacho miró su cuerpo, radiante de luz dorada. No sentía calor, ni frio, se sentía realmente bien gracias a la luz.
- Entonces solo debo suponer que eres el mal.
- JAJAJA – rió la voz – ERES DEMASIADO GRACIOSO HUMANO… PERO DIGAMOS QUE ESTA VEZ TIENES RAZÓN. USTEDES SIEMPRE TIENEN QUE USAR ETIQUETAS PARA TODO, NADA LA CONFORMA. NI SIQUIERA LOS PRIMEROS HUMANOS SE CONTENTABAN. TENIAN TODO EL PARAÍSO PARA ELLOS PERO NO… SIEMPRE BUSCABAN PODER ETIQUETARSE COMO ALGO MÁS Y ESO LOS ARRUINÓ POR SIEMPRE.
- Así que, lo que tengo en mi cuerpo, es tu contraparte, el bien.
- EL BIEN… CREO QUE TIENES UNA ERRÓNEA IDEA DE QUE ES EL BIEN. USTEDES PIENSAN QUE LO QUE LOS HACE FELICES ES LO BUENO O QUE LO CORRECTO ES LO BUENO. LA BONDAD VA MÁS ALLÁ DE ESE SIMPLISTA PENSAMIENTO HUMANO, COMO TAMBIÉN LA MALDAD ES COMPLEJA DE ENTENDER.
Tem realmente no entendía lo que pasaba, la voz tenía un efecto sobre su mente y sobre su corazón, como si ella hiciera que él se quisiera rendir de repente.
- Yo lo único que sé es que, estás en mi padre. El por más que me odiara, nunca llegaría a un estado de locura para querer destruir la fuente. ¿Qué es lo que quieres?

- ES DEMASIADO COMPLEJO PARA QUE LO ENTIENDAS. LO ÚNICO QUE TE DIRÉ ES QUE USÉ EL ALMA DE TU PADRE. SU ALMA ESTABA LLENA DE DOLOR Y RENCOR. ESTABA SUCIA, CORRUPTA, SE HABIA VUELTO EN UN ALMA NEGRA. UN ALMA PARA MI, PARA “EL MAL”.
“LA FUENTE” COMO TU DICES – burló la voz – SOMOS EL BIEN Y EL MAL. NUESTRA PELEA ES ETERNA, Y TENEMOS POCAS RESIDENCIAS FÍSICAS EN EL MUNDO MATERIAL. ESTA ES LA PRIMERA Y LA RESIDENCIA QUE NOS MANTIENE ES ESTE NÚCLEO DE ENERGIA ESPIRITUAL EN EL SUELO DONDE TU LO LLAMAS “LA FUENTE”. DESDE HACE YA UN TIEMPO QUE ESTAMOS PELEANDO, PERO COMO EL BIEN SE ALIMENTA DE LA BONDAD QUE SALE DEL ALMA DE LAS PERSONAS, ESTUVE PERDIENDO LA PELEA Y EL BIEN SE APROVECHÓ PARA DEVOLVERLES EL FAVOR A USTEDES EN FORMA DE COSECHAS O LLUVIAS O BUEN TIEMPO, SABIENDO QUE DE ESA FORMA, USTEDES SEGUIRIAN SIENDO FELICES Y PODRIAN ALIMENTARLO PARA QUE ME MANTUVIERA A RAYA.

El muchacho seguía parado allí, en el círculo, escuchando cada palabra que salía de la boca de la marioneta que se había vuelto su padre.

- Y YO SOLO EN REALIDAD ESTABA GUARDANDO FUERZAS, PARA CUANDO ENCONTRARA UNA SOLA ALMA TOTALMENTE PERDIDA Y DESTROZADA PUEDIERA POSEERLA Y HACERLA TOTALMENTE MIA PARA QUE SEMBRARA EL CAOS Y PUDIERA HACERME MÁS FUERTE A MI, DESTROZANDO LA FUENTE, ASI DE UNA VEZ ME PODRÍA DISPERSAR PARA TODA LA TIERRA.Y ESO ES LO QUE ESTÁ A PUNTO DE OCURRIR.

A Tem lo que en realidad más le preocupaba era porque “el bien” no había usado su cuerpo para hablarle a “el mal” o porque no hacia algo para detenerlo. Pero después pensó que estos 2 entes, estos 2 responsables de todo lo que pasa en la tierra, sean totalmente distintos y tengas diferentes formas de actuar.

- Entonces, tendré que detenerte. Aunque mi vida y mi alma se pierdan en ello. – el muchacho dijo eso como si después de pensar que necesitaba el apoyo del bien, una fuerza misteriosa hubiera modificado su voz para hacerla sonar armoniosa y tranquila.

- SOLO QUIERO VERTE INTENTARLO. – dijo “el mal” mientras el cuerpo de Dinh agarraba el palo de madera y penetraba el haz magistral de luz que salía del suelo.

La adrenalina sacudió el cuerpo de Tem, en sus pies se empezó a mover una columna de tierra como si el joven estuviera patinando en la tierra con sus pies descalzos, ese era el efecto que creaba el poder mover la tierra a voluntad. En pocos instantes llegó contra su padre poseído por “el mal”, Tem movió una mano y la lava, que se alzaba sobre la tierra  que estaba al lado de Dinh, abrazó el palo de madera y este se fundió en unas volutas nubes negras hechas de cenizas. Su padre lanzó un grito feroz que rasgó el sonido de la atmósfera, y Tem sabía que tenía que actuar rápidamente ya que la luz que lo bañaba había empezado a brillar con más intensidad, haciendo que en verdad pareciera el sol.
Dinh estaba por golpear con un maléfico puñetazo a su hijo pero Tem estaba demasiado cerca de él y lo que el muchacho consiguió fue frenar el puño violento de su padre pero a causa del pesado choque de sus cuerpos, ambos dos cayeron hacia la fuente.
La caída parecía interminable, en el instante en el que Dinh caía de espaldas hacia la luz blanca sin poder evitarlo con ojos sin pupila e inexpresivos de vida, Tem trataba de evitar caer sobre su padre, pero había una fuerza más potente que el que lo empujaba hacia abajo.

El padre de Tem cayó a la luz, con su hijo encima, y en el momento que los cuerpos tocaron la fuente pasó algo único: la tierra tembló mientras una densa lluvia cayó del índigo cielo que se sumergía arriba de ellos lleno de grises nubes, en el ambiente el aire empezaba a ser más denso por el humo que generaba la lluvia cuando chocaba con la lava que seguía saliendo del centro de la tierra. Luego de tanto movimiento elemental, todo se calmó pero una sombra completamente negra sin forma y grande como un hombre fornido salió del cuerpo sin vida de Dinh y al mismo tiempo la luz que empapaba el cuerpo de Tem lo abandonó y se juntó formando una especie de rombo dorado que brillaba sin cesar enfrente de ellos.
Los dos entes, se juntaron formando uno solo en el aire, flotando como si no pesaran nada. A los pocos segundos los entes en su combinación se transformaron en un remolino denso y gris que empezó a largar chispas en el aire mientras giraba tan velozmente como las turbulencias en los ríos, haciendo una onda eléctrica en la atmósfera que rodeaba todo el lugar, amenazando con destruir toda vida que se encontrara en el planeta. Tem solo podía observar, el cuerpo no se le movía, no sabía porque pero estaba expectante de cómo el “bien” y “el mal” peleaban encima de él y se iban alejando hacia el círculo donde estaba el antes.

Cuando todo pareció derrumbarse, por un choque de fuerzas tan magníficas, lo último que se le hubiera ocurrido a Tem, sucedió: el remolino gris empezó a caer en el lugar donde estaba el muchacho momentos antes. Cuando el remolino tocó el pasto, dejó de girar de golpe, como si el tiempo se hubiera congelado y no existiera nada más que ese círculo en la tierra mientras que empezaron a salir a chorros del remolino, luces doradas y negras, que inundaron el verde círculo. Se sentía tanta tensión en el aire que a Tem le costaba respirar, pero a pesar de eso se sorprendió. El remolino se había transformado ahora en una esfera perfecta mitad dorada mitad negra, la esfera empezó a brillar como si fuera una mezcla entre el sol y la luna, como un gran eclipse que cubre toda la Tierra. La esfera se empezó a dividir en 4 mitades perfectas, cada una contenía la mitad de “el bien” y la mitad de “el mal” y aunque Tem no entendiera el porqué, cada una de esas mitades se lanzó como una flecha en un punto específico del piso, como si supieran automáticamente a donde tenían que ir. Cuando la mezcla de energías dejó de ser visible en el aire, se escuchó una voz en el cielo que dijo:

- HAS TENIDO SUERTE, SIMPLE HUMANO… PERO ESPERO QUE SEPAS QUE ESTO, NO ES EL FIN DE NADA, SINO EL COMIENZO DE UNA ATERRADORA HISTORIA DE SUFRIMIENTO Y GUERRA ENTRE USTEDES.
Era la voz demencial de “el mal”, que después de decir eso rió de forma malévola mientras se desvanecía en el espacio y el tiempo.
Tem observó que había 4 finos haces brillantes de luz en el círculo en el que había estado observando el comienzo de toda esta leyenda. No entendía el porqué, pero sabía que esas luces tenían algún nuevo significado en la guerra entre “el bien” y “el mal”. El clima en el mundo se había calmado: el cielo se aclareció y la lluvia había dejado de castigar a la tierra, el aire se había vuelto limpio como si una gran ráfaga de viento lo hubiera limpiado. El cuerpo había empezado a dolerle a Tem, le ardían los ojos, la cabeza parecía a punto de explotar, sentía la sangre adentro moviéndose de forma espesa sobre las venas que funcionaban como cañerías. Sabía que se iba a morir. Sentía el mundo irse lejos de él, dejando todo lo que conocía, yéndose a un abismo que era la muerte.
Entonces, en el momento oportuno una voz sonó anunciando:

- TEM PYLOS, TE HABLA EL ENTE AL QUE TU LLAMAS “EL BIEN”, SOLO VOY A DECIRTE GRACIAS POR AYUDARME. TU RECOMPENSA EN TODO LO QUE HAS VIVIDO ADEMÁS DE SER EL ÚNICO HUMANO EN PRESENCIAR EN FORMA FÍSICA NUESTRAS ESCENCIAS, ES QUE TAMBIÉN TE CONCEDERÉ ALGO QUE QUIERAS HACER ANTES DE MORIR. NO PUEDO EVITAR QUE MUERAS, SÉ QUE ES INJUSTO PERO HAS HECHO LO QUE TU ALMA HUBIERA ESTADO DISPUESTA A HACER AUNQUE TU CUERP O FRACASARA. ASI QUE POR FAVOR, DIME RAPIDAMENTE, ¿QUE ES LO QUE DESEAS?

- Deseo morir sin dolor – fueron las únicas palabras que Tem pronunció, sin pensar siquiera – por favor.
Inmediatamente dejó de sentir dolor, el cuerpo estaba en un estado jovial como cuando uno se despierta después de unas largas horas de dormir cómodamente.

- CUMPLIDO TU DESEO, TE MOSTRARÉ EL FUTURO DE LA HUMANIDAD, Y LUEGO MORIRÁS.

Tem no tuvo tiempo de responder, su cuerpo se levantó automáticamente y fue flotando hasta quedar en frente de los 4 haces de luces que seguían brillando con intensidad formando una cruz. Ahora podía divisar el origen de las luces y lo sorprendió, eran las piedras ensangrentadas que él había tenido antes en su puño. Las cuatro estaban brillando mientras se transformaban en cuatro piedras totalmente distintas:
La que estaba en el norte, se transformó a ámbar, tan reluciente como el trigo abajo del sol, como el reflejo del sol en el agua.
- ESTA PIEDRA DE AHORA EN MÁS SERÁ “EL NORTE”, Y TENDRÁ EL PODER DEL AIRE – explicó la voz.
La que estaba en el sur, se transformó a esmeralda, brillante como los tréboles luego de un rocío, como las hojas nuevas de un joven árbol.
- ESTA PIEDRA DE AHORA EN MÁS SERÁ “EL SUR”, Y TENDRÁ EL PODER DE LA TIERRA.
La que estaba en el oeste, se transformó a rubí, impactante como el color de la sangre y hermoso como el atardecer en el cielo.
- ESTA PIEDRA DE AHORA EN MÁS SERÁ “EL OESTE” Y TENDRÁ EL PODER DEL FUEGO.
La que estaba en el este, se transformó a zafiro, relajante como el calmo océano y oscuro como el cielo cuando se oscurece.
- ESTA PIEDRA DE AHORA EN MÁS SERÁ “EL ESTE”, Y TENDRÁ EL PODER DEL AGUA. – concluyó “el bien”.

Tem se dio cuenta que eran hermosas, y que alrededor de ellas había una energía especial como si en ellas hubiera una carga magnética muy importante.

- ESTO ES LO ÚLTIMO QUE TE DIRÉ: “EL MAL” Y YO EN LA RECIENTE PELEA, TUVIMOS QUE CONVIVIR NUEVAMENTE EN NUESTRAS FORMAS FÍSICAS ANTES DE DESTRUIR TODO Y LO ÚNICO QUE ENCONTRAMOS QUE NOS PODÍA CONTENER ERAN LAS 4 PIEDRAS QUE TENIAN TU SANGRE. ELLAS DE AHORA EN MÁS TENDRAN MI ESCENCIA Y LA DEL “MAL”, DANDOLE A CADA UNA EL PODER DE UN ELEMENTO DISTINTO PARA PODER REPARTIR MI PODER, PERO TAMBIÉN EL MAL SE DIVIDIÓ DANDO EN CADA PIEDRA ALGO MALO. NO SÉ QUE ES LO QUE EL DIO, PERO SUPONGO QUE LOS HOMBRES Y MUJERES A TRAVÉS DEL TIEMPO SE DARÁN CUENTA.
TENDREMOS QUE ESPERAR HASTA SABER CUAL ES EL OBJETIVO DE “EL MAL”. PUEDEN PASAR AÑOS, SIGLOS, MILENIOS O TODA LA ETERNIDAD HASTA LOGRARLO. LO UNICO SEGURO ES QUE EN ESTA BATALLA TU ALMA HA SALVADO A TODOS DEL DECLIVE UNIVERSAL, ASI QUE GRACIAS TEM PYLOS.

- No sé qué decir… supongo que de nada. – el chico empezó a tener sueño y los ojos se le cerraban mientras dejó de flotar y se posó cálidamente sobre la nueva tierra blanda - ¿qué pasara de ahora en más con las piedras? – inquirió.

- LO ÚNICO QUE SÉ ES QUE ESO VA A DEPENDER DE LOS HOMBRES Y MUJERES QUE SEAN LOS PORTADORES DE LAS PIEDRAS. SOLO CUANDO MUESTREN REALMENTE EL CONTENIDO DE SU ALMA, PODRAN USAR LAS PIEDRAS PARA BIEN O MAL. EL ESTADO DEL ALMA ES ALGO TAN FRÁGIL COMO LO SON LAS DECISIONES QUE LOS HUMANOS TOMAN DÍA A DÍA.

El muchacho empezó a dormirse.

- ADIÓS, TEM PYLOS, EL HUMANO QUE EVITÓ EL FIN, PERO QUE LO PUDO PROLONGAR.

Los parpados se le cerraron inmediatamente.

- LO ÚLTIMO QUE VOY A DECIRTE ES: EL SENTIDO DE TU NOMBRE ES UNA VISIÓN QUE LE DI A TU MADRE ANTES DE MORIR, TU NOMBRE TENIA QUE SER “TEM PYLOS” YA QUE EL SIGNIFICADO DE TU NOMBRE ES UNA MEZCLA DE LOS NOMBRES DE…

Tem sintió lo último: una brisa de viento tocó su cara como una caricia y sintió como su alma salía de su cuerpo. Un calor tocó su mano y atrayéndolo como si fuera una aspiradora, vio a su madre desde arriba que lo llamaba. Y entonces él, feliz como nunca en su vida, se dejó llevar hacia arriba por el amor de su madre.
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Año 2012, 5 países distintos, 5 chicas distintas, 4 piedras distintas. Aunque todo sea aleatorio estas chicas no saben que detrás de algo que poseen se encuentra algo ancestral que las une de un modo único.
Tammy, viviendo en Londres, tiene colgando en su cuello una cadena de oro con una piedra de color esmeralda.
Michelle, viviendo en Pensilvania, tiene colgando en su cuello una cadena de oro con una piedra color zafiro.
Paloma, viviendo en Buenos Aires y Lis, viviendo en La Habana, cada una tiene colgando en su cuello una cadena de oro con media piedra color rubí.
Sabrina, viviendo en Roma, tiene colgando en su cuello una cadena de oro con una piedra de color ámbar.

Estas jóvenes no saben, que aunque estén distanciadas, y nunca se hayan conocido, dentro de poco por una fuerza que desconocen se reunirán y se tendrán que unir a pesar de las diferencias. En ese tiempo tendrán que decidir qué camino seguir: el camino que lleva al “bien” o el camino que lleva al “mal”.
Nadie sabe lo que pasará, pero lo único que se sabe con certeza, es que en esas cinco chicas, está el futuro de nuestra existencia.

FIN DE LA PARTE 1.